Motivate A Ti Mismo Para Lograr el Exito

Motivate a ti mismo para lograr el exito
por: Napoleon Hill

La mayor recompensa que el éxito brinda es la propia satisfacción. Aunque frecuentemente asumimos que la acumulación de riqueza es la única medida del éxito, sólo es una forma de medirlo. Seguramente es una importante, pero el verdadero éxito está marcado por la satisfacción de saber que has hecho un trabajo y lo has hecho bien, que has logrado la meta que estableciste para ti mismo.

Einstein, por ejemplo, nunca alcanzó gran riqueza en su vida. Pero podría alguien decir que no era exitoso? Einstein alcanzó la cima de su profesión y cambió el mundo porque sabía lo que quería hacer y tenía un plan para realizarlo.

Cómo puedes motivarte a ser exitoso? La respuesta yace en seguir el mismo método que Einstein y todas las demás personas enormemente exitosas han seguido. Desarrolla un deseo ardiente por algo que quieras tener para alcanzar una meta más grande que has establecido para ti. Recuerda, hay una diferencia entre meramente querer algo y decidir definitivamente que la tendrás.

Una vez que tengas ese deseo ardiente, desarrollarás una intensidad de propósito que te permitirá sencillamente hacer a un lado obstáculos que antes parecían insuperables. Todas las cosas son posibles para la persona que cree que son posibles.

Establécete una meta definida en la vida. Escríbela. Apréndetela de memoria. Dirige cada pensamiento y todas tus energías en hacerlo realidad. En vez de permitir que altibajos temporales te saquen del camino, busca en ellos la semilla de un beneficio equivalente que pueda ayudarte a volver a la ruta para lograr tu meta.

Cuando Henry Ford comenzó a trabajar en su primer ‘cochecillo sin caballo’, gente menos astuta, muchos de sus propios familiares y vecinos se rieron de él. Algunos lo llamaron un ‘inventor loco’.

Loco o no, Ford sabía lo que quería y tuvo un deseo ardiente por lograrlo. También se rehusaba a reconocer cualquier limitación. Sin tener educación formal o entrenamiento como mecánico, él simplemente se educó a sí mismo. Nada se interpone en el camino de una persona determinada a alcanzar una meta de vida.

Ford cambió el rostro de América. Sus automóviles producidos en masa hicieron la transportación accesible para la familia promedio y abrió el país. Industrias enteras crecieron alrededor del automóvil: Sin el ‘Tin Lizzie’ de Ford, no habría habido necesidad de redes carreteras (y los empleos que sus construcciones crearon), estaciones de servicio, franquicias de comida rápida y moteles.

Otro ejemplo perfecto es el de John Wanamaker quién comenzó como un cajero en Philadelphia en una tienda minorista. Desde el principio, se propuso tener una tienda similar algún día. Cuando anunció esto a su jefe, el dueño se carcajeo y dijo, ‘Por qué, John, no tienes suficiente dinero para comprar un traje extra de ropa, o sí?’

‘No,’ dijo Wanamaker. ‘Pero quiero una tienda como ésta, o una aún mejor. Y voy a obtenerla.’ En la altura de su éxito, Wanamaker poseyó uno de los establecimientos mercantiles más grandes que el país ha conocido.

‘Tuve muy poca educación,’ Wanamaker dijo años después. ‘Pero adquirí la educación que necesitaba de la misma manera en que una locomotora toma agua, la iba recogiendo mientras corría.’

Recuerda, cualquier cosa que la mente del hombre pueda concebir y creer, la mente del hombre la puede lograr. La persona determinada a lograr el éxito empieza donde está, sacando lo mejor de cualquiera de las herramientas que tenga y adquiriendo cualquier cosa que necesite en el camino. Empieza de cualquier lugar donde estés, hoy mismo.

Napoleon Hill

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Algunos tienen exito… otros fracasan… Por que?

Algunos tienen exito… otros fracasan… Por que?
por: Napoleon Hill

ESTA PREGUNTA ha desconcertado a muchos desde que el Hombre se sintió insatisfecho por primera vez con su cueva donde residía y buscó algunas maneras de hacer su vida más confortable. Tal vez estas comparaciones te dirijan a la respuesta.

La persona exitosa sabe precisamente lo que desea, tiene un plan para obtenerlo, cree en su habilidad para obtenerlo, y dedica una importante parte de su tiempo en adquirirla.

El fracasado no tiene propósito definido en la vida, cree que todo el éxito es el resultado de la “suerte”, y se mueve por su propia iniciativa sólo cuando se ve forzado a hacerlo.

La persona exitosa es un vendedor maestro que ha aprendido el arte de influenciar a otros a cooperar con él en un espíritu amigable para llevar a cabo sus planes y propósitos. El fracasado encuentra culpa en la gente. Deja de hacer lo que estaba haciendo con tal de hacerles saber sobre su actitud crítica.

La persona exitosa piensa antes de hablar. Mide sus palabras cuidadosamente. Y enfatiza lo que le gusta acerca de la gente, suavemente haciendo notar lo que no le gusta de ellas, o no mencionándolo en absoluto.

La persona no exitosa habla antes de pensar. Sus palabras le traen sólo arrepentimiento y vergüenza, y le cuestan beneficios irrecuperables por el resentimiento que engendran.

La persona exitosa expresa opiniones sólo después de haberse informado, para que así pueda hacerlo de manera inteligente. El fracasado expresa sus opiniones en temas de los cuales tiene poco o nulo conocimiento.

La persona exitosa planea su tiempo, sus ingresos y sus gastos, y vive dentro de sus medios. El fracasado gasta su tiempo y sus ingresos con un desinteresado desprecio de su valor.

La persona exitosa toma un agudo interés por la gente, especialmente con los que tiene algo en común, y cultiva un lazo de amistad con ellos. El fracasado cultiva sólo de aquellos por los que desea algún favor.

La persona exitosa es de mente abierta, y es tolerante en todos los temas, hacia todas las personas; mientras el fracasado tiene una mente cerrada, tapizada por la intolerancia, que lo aleja del reconocimiento de favorables oportunidades y la cooperación amistosa de otros.

La persona exitosa se mantiene informada de los tiempos y hace una importante parte de su responsabilidad el saber qué está ocurriendo — no sólo en su negocio, profesión o comunidad, sino en todo el mundo. Al fracasado sólo le incumbe él mismo y sus necesidades inmediatas, adquiriéndolas por cualquier medio posible, justo o impuro.

La persona exitosa mantiene su mente y perspectiva de la vida positivo en todo momento. Reconoce que el espacio que ocupa en el mundo y el éxito que disfruta depende de la calidad y cantidad del servicio que rinde. Hace el hábito de rendir más servicio del que promete.

El fracasado busca “algo por nada”, o algo bajo la mesa que no ganó. Y cuando fracasa en obtenerlo, culpa la codicia de otros.

La persona exitosa tiene un agudo respeto por su Creador y lo expresa frecuentemente a través de oraciones y actos de ayuda hacia otros. El fracasado cree en nada mas que su propio deseo por comida y refugio, y los busca a expensas de otros en cualquier momento y en cualquier lugar.

Y sobre todo, hay una gran diferencia entre las palabras y los actos de la persona exitosa y del fracasado. Pero, en ambos casos cada persona está donde está y es lo que es, por su propia actitud mental hacia sí mismo y hacia otros.

Napoleon Hill

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La fuerza crece de la lucha

La fuerza crece de la lucha
por Napoleon Hill

La lucha es un dispositivo astuto mediante el cual la Naturaleza obliga a la humanidad a desarrollarse, expandirse y progresar. O es una terrible experiencia, o una magnifica experiencia, dependiendo de la actitud de uno hacia ella. El exito es imposible — incluso impensable — sin ella.

La vida, desde el nacimiento hasta la muerte, es literalmente una ininterrumpida cadena de luchas inevitables y que van en aumento. La educacion que recibimos de las luchas que afrontamos es acumulativa — obtenemos poco cada vez de cada experiencia con la que nos encontramos.

“Haz la cosa,” dijo Emerson, “y tendras el poder.”

Enfrenta la lucha y dominala, dice la Naturaleza, y tendr?s la fuerza y sabiduria suficiente para todas tus necesidades.

Los arboles mas fuertes del bosque no son aquellos mas protegidos; son aquellos que deben luchar contra los elementos y otros arboles — y vencerlos — para sobrevivir.

Mi abuelo era un fabricante de vagones. Al limpiar su terreno para el cultivo, siempre dejaba unos pocos arboles de roble de pie en los campos abiertos donde estaban expuestos a la completa fuerza del ardiente sol y rafagas del viento.

Los arboles que resistieron contra la Naturaleza eran mucho mas fuertes y duros que los robles protegidos en lo profundo del bosque. Era madera de los arboles que habian luchado los que usaba para ruedas del vagon, dobandolos en forma arqueada, sin temer que fueran a romperse. Porque hab?an luchado, habian crecido lo suficientemente fuertes como para aguantar las cargas mas pesadas.

La lucha de una manera similar endurece el esp?ritu humano. La mayoria de la gente trata de ir por la vida siguiendo el camino de menor resistencia. Ellos fracasan en reconocer que esta filosofia es lo que hace a algunos rios torcidos — y algunas veces hace lo mismo con los seres humanos. Sin la fuerza de caracter que crece de la lucha, estariamos sumamente tentados a fluir por la vida con pequeño proposito o plan.

Una vez que entendemos el amplio prop?sito de la vida, nos reconciliamos con las circunstancias que nos forzaron a luchar. Como resultado, aceptamos la lucha por lo que es — oportunidad.

La lucha nos forza a movernos cuando de otro modo nos quedariamos quietos. Y eventualmente nos lleva a la completa realizacion de que el exito solo llega mediante la lucha. Nada valioso de la vida es alguna vez alcanzado sin lucha. Si fuera f?cil, todos lo har?an. Donde encuentres a una persona exitosa, encontraras a una persona que ha luchado en su vida. La vida es una lucha y las recompensas van a aquellos quienes afrontan la dificultad cara a cara, la superan, y se mueven al siguiente reto.

Mi primer jefe despues de que terminara la universidad en negocios fue el General Rufus A. Ayers, cuya practica legal era tan extensa que frecuentemente tenia que ayudarlo por las noches y en dias festivos.

Al final de cada una de estas sesiones, siempre se disculpaba por causarme trabajar tantas horas largas de trabajo. Pero el agregaba: “Tu has sido una gran ayuda para mi — pero una mas grande ayuda para ti a traves de la experiencia que has ganado esta noche.”

Y nunca olvidare la respuesta que recib? cuando le pregunt? una vez a uno de los mayores ayudantes de la formula de exito de Henry Ford. “Me las arreglo para ponerme en el camino de hombres como el Señor Ford,” dijo, “y espero que cuando quieran que alguna cosa se haga, me llamen.”

Al correr a abrazar la lucha, en vez de tratar de evitarla, tu, tambien, puedes usarla para ayudarte a aprender, crecer — y tener exito.

Napoleon Hill

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